lunes, 8 de septiembre de 2014

El impuesto

No he votado. Nunca. Siempre dibujo un pene en la papeleta y, metafóricamente, se lo meto al CNE por el buzón de la democracia. No es un acto de rebeldía, es una reacción al fastidio que el sufragio me produce.

Porque no importa lo que elijas, siempre elegirás mal. Es lo que pasa cuando te toca vivir en una región del mundo en la que las únicas personas que quieren dirigir países, son todos ese hijos de puta que no le dieron suficiente cariño de chiquitos, por lo que crecen con ganas de desquitarse con todo maldito que les haya jodido la vida así sea un poquito.

Y es que cuando no tienes talento para los negocios no te queda otra cosa que ser político. No quiero hace ninguna afirmación, pero a los puestos públicos se entra pobre y se sale rico. Eso aparentemente es magia porque, todo político jura que es honesto. Y la palabra vale.

Entonces un servidor público es lo mismo que David Blane, solo que sin tanto espectáculo. Eso si es que no hablamos del 'Loco que ama'.

Pero para servir al público se necesita plata, y esa plata sale de los impuestos que usted y yo pagamos. El SRI es como ese sombrero que usan los 'magos públicos' para hacer aparecer, de la nada, hospitales, viviendas, edificios y carros 'para servir al público'. Porque movilizarse en transporte público, para el servidor, aparentemente, tampoco es una opción.

Yo no sé de economía y por eso no me voy a poder de tu a tu con el presidente que, de 'superavit' en 'superavit', me va a dejar en ridículo con el parloteo de economista de escritorio. Yo de lo que sí le puedo hablar es de mi malestar al tener que pagarle impuestos para que le pague el sueldo a José Francisco Cevallos, ministro del deporte, y tantos otros servidores públicos que no hacen más que 'hacer magia'. Mi plata me la quiero gastar comprando por Amazon, pero ahora tampoco se puede porque llenaron de impuestos esa vaina.

Bendito entonces el que tiene valija diplomática que hasta coca pueden meter a otros países. Uno que solo se quiere mandar a pedir juguetitos y (oh, sorpresa), implementos para trabajar, es el verdadero enemigo de la industria nacional. Bueno, cuando Nikon abra fábrica en Mompiche, compro Nikon 'made in Ecuador'. Mientras tanto, jódame no más.

El último impuesto es uno que raya en lo absurdo: el impuesto a la comida chatarra, porque, aparentemente hay mucho jueputa comiendo mal y es el 'mágico gobierno' el que viene a destaparle las arterias al Ecuador entero.

Dicen que la plata es para curar a todos los que se van a enfermar comiendo esa mierda, pero, me permito opinar: ya es cuestión de uno si se quiere enfermar o no.

Pero viéndolo desdel otro punto de vista, y valiéndome de los rumores esos de que se necesita gente que pague impuestos porque no hay plata en el país, entiendo que quieran salvar a tanto hijueputa aportador. Se muere un y son una tracalada de impuestos menos. Y eso de que 'es mi vida y yo decido lo que hago con ella' jamás ha servido de argumento acá en el país. ¿O no recuerda que usted está obligado a votar porque sin el papelito ese no puede ni un préstamo hacer?

Ahora votar y comer sano son obligaciones impuestas por el estado. Una vez más comprobando que eso de la democracia es más dañino que una hamburguesa de transnacional gringa. 

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